Domingo 13 de enero de 2008, se hicieron las 17 hs. El calor pegaba sobre la camioneta, en la que los 5 esperabamos ansiosos en la puerta del taller Cuore Sportive en Neuquén.
Llegó una camioneta Toyota Hilux blanca, se frenó en la puerta y bajo un hombre, de estatura mediana y barrigón.
Bajamos de la camioneta, se presentó, nos presentamos y entramos al taller.
Nos pidió paciencia que estaba por llegar el electricista, un personaje muy particular, un gordito simpático, pero insoportable, de esas personas ultra confianzudas que llegan al punto tal de irritarte.
Minutos despues llegó, con cara de asado y siesta, se puso el delantal y empezó con la mentira.
Acomodaron la camioneta en el levantador automático, levantaron la punta (valga la redundancia), miraron un poco y se decidieron a dar un diagnóstico.
-Mira, te se rompió el rotor del alternador, ves esto (a todo esto nos mostraban partes rotas de motores para probar cuanto entendiamos y ver cuanto nos podían cagar), bueno, hay que cambiarlo y conseguir un repuesto nuevo un domingo es imposible, pero te puedo poner uno usado, a ver si consigo.-
Llamó a uno de los suyos y consiguió un rotor usado para la camioneta (una Volkswagen Transporter) y se dispuso a a arreglarlo.
-¿Cuánto nos va a doler?- preguntó el colo.
-Calculale unos $500-. (Saladito, ¿no?, digo, un alternador completo nuevo sale eso.....).
El gordo dueño daba vueltas y contaba historias, como cuando atropelló a una persona y la mató.
Al escuchar el precio que tiró el electricista nos quizo "tranquilizar" contandonos sobre una pareja que se le había roto el coche esa semana, y les cobraron $1200 y $800 de repuestos. Se imaginan la tranquilidad que nos daba.....
Estuvimos alrededor de 3 horas ahi, hasta q la camioneta dejó de hacer las benditas lucecitas.
Nos dispusimos a viajar hasta Junin de los Andes, haciendo el recorrido que nuestros amigos mecánicos nos habían recomendado.
Hola Ruta 237, hola primeros acantilados y caminos sinuosos, hola Neuquen!; Hola lucecitas en la camioneta.... ¿Pueden creer que a menos de 300 km de llegar las luces jodían de nuevo?.
Frenamos la camioneta, y así como las luces eran un problema nos encontramos con algo peor... empezó a salir humo blanco. Nos bajamos y revisamos solo para encontrar la bocha del líquido refrigerante completamente vacía y la manguera pinchada. El humo era en realidad vapor generado por el líquido refrigerante, que al caer sobre el motor caliente, se evaporó.
Empujamos la camioneta para atras, para acomodarla más lejos de la ruta, más sobre la banquina. Encontramos una correa toda destruida, aunque no le prestamos mucha atención porque pensamos que no era nuestra.
Llamamos a una grúa que, ahhh no les dije!, los mecánicos nos dieron una tarjetita "por las dudas".
Hay una ley que dispone que la grúa puede llevar tan solo 2 pasajeros, teniendo en cuenta que eramos 5 y se estaba haciendo de noche (osea, ya era de noche, pero alla oscurece mas tarde)tuvimos que pedir tambien un remis. La joda nos salió $800 y muchas horas de espera en el medio de la nada.
Un par de detalles escabrosos, pero ya hasta graciosos sobre la segunda "parada":
1- Kilómetros antes de quedarnos el cielo nos dió una señál, las nubes formaron 2 ojos (ya van a ver la foto) algunos dijeron "los ojos de Dios", a mi me costaba ser tan optimista asi que lógicamente pense en otro ser bíblico, un tal Lucifer... ¡¡¡¡¡Y eso que no creo en nada!!!!!!
2- Al ver que a aproximadamente una cuadra de donde nos quedamos había un cartel fuí caminando a ver si decía algun dato particular de donde estabamos parados. Casi llegando ví en el suelo mucho maíz o algo así, como si alguien hubiera hecho un gualicho; no le dí bola. Llegué a leer el cartel que decía algo así como que estabamos a 2500 m. del lago Ramos Mexía.
Volví para la camioneta y noté el mas particular de los detalles: A 10 pasos de donde estabamos (masomenos donde se había quedado la chata en un principio) había un santuario de 3 personas que seguramente murieron ahí en un accidente.
Volviendo con la historia:
Escenario: Ruta totalmente oscura, iluminada esporádicamente por los autos que pasaban o por las luces de la propia camioneta.
Horario: Alrededor de las 23 Hs.
Personajes: Ale, Gerardo (colo), Marina, Paula, el pibe del remis y yo.
La noche se nos vino encima, los ánimos los peores; mis hermanas llorando, todos de mal humor, nerviosos y en mi cabeza chistes de mal gusto.
Se frenó una camioneta. Era el remis.
El pibe re buena onda, se vino desde San Martín de los Andes y se quedó con nosotros haciendo huevo hasta que llegó la grúa.
Alrededor de la 1:30 a.m. llega una grúa, frena, se baja el conductor, y ¿saben que? no era la nuestra. Esperamos otra media hora y a lo lejos vimos las luces salvadoras.
Mari, Ger y Paula fueron en el remis, Ale y yo en la grúa.
Las opciones de esa noche eran cortas; averiguamos la estadía en un hotel y no nos daban los números. Dormimos en la camioneta.
A la mañana nos llevaron hasta el taller.
Proximamente la 3era parte...